¿Qué problemas me puede generar un préstamo?

Al momento de poner la firma para contratar un préstamo personal, por norma general, se está seguro de que se podrá hacer frente a la deuda mes a mes. Cada uno revisa su economía personal y verifica el poder pagar la cuota de la nueva obligación contraída. Pero en algunas ocasiones, se viven situaciones inesperadas como un despido o tal vez la enfermedad de un familiar, que hacen que no se pueda cumplir con los presupuestos que se tenían planificados.

Existen diversas soluciones en el caso de que no se pueda pagar una deuda:

Garantía personal: Para comenzar, sabemos que los préstamos piden una garantía personal, es decir, al contratar un préstamo ofrecemos como garantía todos nuestros bienes presentes y futuros. Es por ello que , ante una situación de impago prologando, un juez, bajo petición de la entidad financiera o de crédito, puede dar sentencia a que se embarguen nuestros bienes.

Los más comunes suelen ser la cuenta bancaria y la parte de la nómina o pensión correspondiente al salario mínimo, pero si el importe de las deudas es elevado, también pueden llegar a embargarnos el auto, la vivienda y todos aquellos bienes que crean necesarios para saldar la deuda.

Además, si alguien nos ha avalado el préstamo, la persona que lo haya hecho también tendrá que hacerse cargo de la deuda, ya que el garante acepta de forma solidaria hacerse cargo la amortización del préstamo, con lo que si ya no podemos pagar las cuotas y no tenemos bienes embargables o estos son insuficientes, el avalista tiene la obligación de pagar la deuda y si es necesario también se puede dictaminar que embarguen sus bienes.

Refinanciación: Otro dato importante a conocer es que a partir de la primera cuota que se deje de pagar la entidad cobrará intereses de demora, normalmente bastante superiores al de los intereses ordinarios, así como también puede cobrar una comisión por reclamación de pagos o cuotas impagadas. Ambos intereses se acumulan a la deuda original lo que hará que; a largo plazo se tenga que pagar más dinero.

Por cualquier motivo que no podamos pagar las cuotas del préstamo, antes de que la cuota venza, lo más aconsejable es que nos acerquemos a nuestra entidad financiera para explicarles nuestro caso. Seguramente, se podrá llegar a una solución, como establecer un plazo más largo de amortización para que las cuotas mensuales sean inferiores, refinanciar la deuda o bien un período de carencia de capital, durante el cual sólo paguemos los intereses.  Si bien estas opciones, harán que la deuda sea superior a lo largo de los años, son prácticamente las únicas soluciones a corto plazo y, así se evitará entrar en un proceso judicial.

Alta en el veraz: Por último, otra consecuencia que puede tener el dejar de pagar una deuda, es ser  dado de alta como moroso, lo que impactará negativamente si quiere acceder a financiación en el futuro ya que las entidades financieras y de crédito verifican nuestro estado en el Veraz antes de aceptarnos como beneficiarios de un préstamo.

 

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